Vivir con un perro adulto y un cachorro

Las relaciones sociales entre perros pueden ser muy complejas, especialmente entre perros adultos y cachorros. Hay que tener en cuenta muchos parámetros. Las responsabilidades y la herencia social de un perro son la base de una buena o mala relación.

Las relaciones sociales en los perros se basan siempre en una relación dominante-dominante, aunque la convivencia sea pacífica. Por el contrario, cuando un compañero de habitación sale mal parado, el trauma psicológico que los perros se infligen mutuamente es mucho más grave que una simple pelea entre dos perros que no se conocen.

La relación entre el perro adulto y el cachorro

Es vital para el desarrollo del cachorro que esté en contacto constante con un perro adulto, idealmente su madre, pero en caso de ausencia de ésta otro adulto debe asumir el papel de regulador.

Un cachorro aprende de un adulto desde muy pequeño hasta las 8-10 semanas, por lo que es importante mantenerlos en contacto el mayor tiempo posible. Cada edad tiene su propio proceso de aprendizaje: alimentación, autocontrol, regulación de la mordida, etc. Un humano nunca podrá hacer un trabajo tan bueno como un perro en el adiestramiento de un cachorro.

A partir de las 8 semanas, el adulto enseña al cachorro a separarse de él y a evolucionar solo. Si crees que tu cachorro está sometido a demasiado estrés (o simplemente como medida preventiva), puedes ayudarle a calmarse de forma natural con la aromaterapia. Los difusores de aceites esenciales Petscool son un buen aliado para reducir el estrés entre dos animales que conviven.

La herencia de la infancia: el cemento de la relación entre el adulto y el cachorro

Los primeros meses de la existencia de un perro tienen una fuerte influencia en la relación adulto-cachorro. De hecho, un perro adulto con un patrón familiar ideal que haya podido crecer con sus dos padres tendrá más posibilidades de acoger a un cachorro con tranquilidad.

Un macho adulto bien educado y acostumbrado a conocer a otros perros también puede ser un buen entrenador de cachorros. De vez en cuando puede observar un comportamiento agresivo. No te alarmes demasiado, puede ser que el adulto simplemente enseñe al cachorro a ser educado. Los cachorros siempre se libran de este tipo de ataques repentinos. Los gruñidos forman parte de la relación entre un cachorro y un perro, el cachorro intenta intimidar al adulto y el adulto pone límites, ¿qué puede ser más normal?

Sin embargo, intervenga si nota que el ataque se prolonga o si su cachorro muestra signos físicos. Las hembras adultas suelen ser más imprevisibles que los machos. Las hembras tienen la capacidad de reconocer a un cachorro que es su cría y a otro que no lo es. Según su lógica, un cachorro debe quedarse con su propia madre, en cuyo caso ella lo considera huérfano y no le presta atención. Incluso puede considerar a los cachorros huérfanos como rivales de sus propios cachorros.

Los machos, por el contrario, son incapaces de reconocer a sus propias crías de un completo desconocido. Esto explica la diferencia de comportamiento. Esto se debe a que los machos tienen una tendencia natural a proteger a un cachorro.

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