Trastornos nerviosos en hurones

Más de 60.000 hurones están registrados en Francia por el Fichero Nacional de Identificación de Carnívoros Domésticos (I-Cad), con cerca de 2.900 hurones identificados por microchip cada año. Es innegable que el hurón es ahora un pequeño animal carnívoro muy apreciado en los hogares franceses, y se beneficia de la medicina veterinaria más reciente tanto como la dedicada a nuestros amigos los perros o los gatos.

Aunque en los últimos años se han desarrollado pocas especialidades terapéuticas para los hurones, su pequeño tamaño y ligereza, su carácter bromista y su intrepidez les llevan a veces a correr ciertos riesgos y a desarrollar enfermedades específicas que podemos reconocer y controlar Los trastornos nerviosos en los hurones son signos clínicos de ciertas afecciones, traumáticas o metabólicas, ciertas intoxicaciones, que deben ser vigiladas.

Cómo reconocer los trastornos nerviosos

El hurón, muy ágil, es un animal que da gusto ver, tan lleno de energía, gesticulando, saltando antes de ir a descansar a su escondite favorito. Cualquier cambio, por mínimo que sea, en su comportamiento, en su deambulación, en sus posiciones, puede ser un aviso temprano de una anomalía sanitaria.

Algunos signos son muy sugestivos: cojera o marcha inusual, debilidad de las patas traseras y posibles caídas o pérdida de equilibrio, mala coordinación de los movimientos, posición inerte o parálisis sin reflejos motores, temblores o convulsiones, porte de cabeza inusual. Los cambios de comportamiento, la agresividad o la irritación excesiva son signos de dolor o, a veces, de una enfermedad cerebral. En todos los casos, es necesario realizar una consulta y un examen completo, desde las patas hasta los ojos, utilizando las mismas técnicas de diagnóstico o de imagen médica que se utilizan para abordar los trastornos neurológicos en perros y gatos.

Trastornos víricos: vacunar contra el moquillo

El moquillo, común tanto a los perros como a los hurones, afecta al sistema nervioso de los hurones, provocando convulsiones y coma. La prevención consiste en la vacunación con una vacuna canina administrada en 2 inyecciones, seguida de un refuerzo anual. El hurón es vigilado durante 30 minutos después de la inyección de la vacuna para asegurarse de que es bien tolerada, ya que pueden aparecer signos secundarios de una reacción a la vacuna que requieran una intervención rápida. Los perros de la familia también deben ser vacunados.

La rabia sigue estando omnipresente en la mente de la gente incluso en un país tan libre como Francia y la vigilancia es la norma cuando aparecen trastornos neurológicos en un carnívoro, con o sin mordeduras.

Otras enfermedades víricas o parasitarias son responsables de trastornos nerviosos en los hurones. En particular, la enfermedad de las Aleutianas, causada por un parvovirus transmitido por las heces, la orina o la saliva. Esta enfermedad contagiosa, grave y mortal, desencadena también la caída, los temblores o las convulsiones, y la parálisis a menudo asociada a otros signos clínicos. Los criaderos de hurones son susceptibles de padecer esta enfermedad y no existe ningún remedio específico más que aliviar al animal y tratar los síntomas. Sólo las medidas higiénicas y el aislamiento de los hurones que llegan a una granja pueden limitar el contagio. Se recomienda el cribado para identificar a los animales portadores mediante la toma de muestras en cualquier visita de compra de hurones.

Inclinación de la

Cabeza: ¿signo de otitis o de sordera?

El hurón no es inmune a una enfermedad infecciosa del oído, la otitis, que puede alterar el porte de la cabeza e imitar déficits neurológicos. La sordera congénita también se conoce en los hurones «blancos»; es sistemática en el Panda, el Panda Americano y el Tejón y puede darse en un solo lado o, en aproximadamente el 80% de los casos, ser bilateral. Así, es posible comprobar el potencial auditivo de un hurón con un especialista para identificar a los reproductores con este defecto congénito y limitar su propagación.

Los envenenamientos, los traumatismos y el envejecimiento no deben descuidarse

Muchos casos de envenenamiento por ingestión de productos domésticos no recomendados causan trastornos neurológicos muy graves, incluso el coma en los hurones. Es el caso del café, el té, el cannabis, el tabaco y el ibuprofeno (medicamento humano). El carácter juguetón, curioso y algo entrometido del hurón lo hace aún más vulnerable.

Los traumatismos por caídas, peleas con otros perros o golpes también afectan a este pequeño y frágil cuerpo y las consecuencias suelen ser graves.

El hurón también está predispuesto a desarrollar un tumor del páncreas, el insulinoma, después de los 3 años de edad, que se caracteriza por crisis de hipoglucemia o coma. El hurón sigue siendo un carnívoro estricto, cuya dieta se compone de proteínas y lípidos de origen animal; los alimentos con carbohidratos (cereales), el azúcar, los dulces son indigestos para el hurón y causan esta enfermedad. Una alimentación variada y de calidad, así como unos mejores cuidados médicos, mejoran su longevidad y, a veces, le llevan, en los albores de su décimo año, a mostrar todos los signos de la vejez: disfunción cerebral, senectud, tumor. Es posible que su hurón se haga mayor y olvide las llaves de su nido, en cuyo caso necesitará su ayuda.

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