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La rinotraqueitis vírica felina (RVF) es una enfermedad bastante común, que afecta sobre todo a los gatos que salen al exterior y a los que entran en contacto con otros gatos.

La rinotraqueitis viral felina debe tratarse lo antes posible, sin poner en peligro la vida del gato. Aunque afecta con mayor frecuencia a los gatitos, es especialmente en las gatas embarazadas donde constituye una gran preocupación. Veamos las características, los síntomas y los tratamientos de la FVR.

Rinotraqueítis vírica en gatos: una enfermedad contagiosa

Los gatos con mayor riesgo de desarrollar rinotraqueítis vírica felina son los que suelen estar al aire libre, en grupo o padecen una inmunodeficiencia. Los gatitos de entre 2 y 3 meses de edad también son vulnerables a la enfermedad, pues ya no están protegidos por los anticuerpos proporcionados por sus madres, aún no han desarrollado sus propias defensas naturales y todavía no están protegidos por una vacuna. Sin embargo, no existe una predisposición genética o racial a la rinotraqueitis viral felina.

La FVR es una enfermedad altamente contagiosa y se transmite de un gato a otro con bastante facilidad, más comúnmente a través de las secreciones respiratorias como la tos y los estornudos, o indirectamente cuando el felino entra en contacto con un objeto infectado.

De hecho, el origen de la rinotraqueitis viral felina es el herpes virus felino 1 (o FeHV-1). Se trata del mismo virus que se asocia a la coriza en los gatos.

Un animal puede ser un portador sano, es decir, el virus está presente en su cuerpo pero no causa ningún síntoma. Sin embargo, puede ser capaz de transmitir el virus a otro animal.

En caso de contagio, el periodo de incubación puede durar entre 2 y 6 días.

Signos clínicos de la rinotraqueitis viral felina

Los síntomas asociados a la rinotraqueitis viral felina son muy variables. Su naturaleza e intensidad dependen de varios aspectos, como la edad del gato, su estado de salud antes de la infección y la cepa del virus.

Pueden observarse signos clínicos generales en el gato enfermo, como fiebre, depresión y deshidratación. El animal también puede perder el apetito.

La secreción nasal también es un síntoma de rinotraqueitis viral felina. Progresa gradualmente con un cambio de textura de clara a mucosa antes de volverse purulenta. El tracto respiratorio superior, más concretamente la nariz, tiende a bloquearse. Entonces el gato empieza a toser y estornudar.

En algunos casos, el gato con rinotraqueitis viral felina puede desarrollar una conjuntivitis.

El gato puede estar todavía protegido por su sistema inmunitario en esta fase. Durante los siguientes 6 meses, el gato está relativamente libre de signos clínicos de la enfermedad, pero sigue siendo un portador latente o asintomático.

Hay que tener en cuenta que la rinotraqueitis vírica felina es una amenaza muy grave para las gatas preñadas, ya que puede provocar la muerte en el útero y que los gatitos nazcan muertos.

Tratamiento de la RVF

El tratamiento de la rinotraqueitis viral felina es principalmente sintomático. Por lo tanto, el tratamiento se adapta a los signos clínicos observados: enfermedad respiratoria, conjuntivitis, deshidratación, etc.

Existe una vacuna contra la rinotraqueitis viral felina, pero es importante saber que no previene la infección, pero sí reduce su gravedad. Se administra a los gatitos a las 8 semanas de edad, luego a las 12 semanas, antes de otra inyección al año de edad.

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