Problemas urinarios en los gatos

Los gatos son animales sensibles de la esfera urinaria y como tales están sujetos a muchos trastornos. El problema más común en los gatos es lo que se conoce como cistitis, que puede tener varios orígenes. Siempre son dolorosas y deben ser tratadas por un veterinario. ¿Cómo reconocer los síntomas de la cistitis? ¿Cómo se pueden gestionar y evitar su reaparición? Intentaremos responder a todas estas preguntas.

Síntomas en los gatos

Los gatos pueden manifestar molestias urinarias de varias maneras. Sea cual sea el síntoma observado, debe tratarse lo antes posible para evitar que se agrave y ponga en peligro la vida del gato.

Entre los síntomas que se observan con frecuencia:

  • Mala práctica urinaria: el gato orina fuera de su caja de arena en superficies más o menos adecuadas: lavabo, sofá, alfombra, cortinas, etc. El modo de eliminación vertical (pared, etc.) u horizontal (cama, alfombra, etc.) es de gran importancia; no olvide comunicárselo a su veterinario.
  • Dolor al orinar o estranguria: el gato llora al orinar, y generalmente orina muy poco o nada (cuidado, la ausencia de orina es una emergencia). El gato también puede salir corriendo de la caja como si estuviera asustado, y pasar un tiempo interminable acicalándose el vientre o los cuartos traseros como si quisiera hacer sus necesidades.
  • Dificultad para orinar o disuria: el gato tiene dificultad para orinar, la micción suele ser dolorosa. Esto puede deberse a una dificultad mecánica para orinar (obstrucción de la uretra) o a una infección bacteriana (por ejemplo, debido a la diabetes).
  • Presencia de sangre en la orina o hematuria: la orina suele ser de color rosa (sangre diluida en el volumen de orina). La presencia de sangre indica la presencia de una inflamación importante de la pared de la vejiga, el uréter o los riñones. También puede deberse a la lesión de uno de estos órganos por un cálculo.

Los síntomas urinarios pueden ocurrir solos o con otros síntomas, por ejemplo, dificultad para orinar con sangre.

Los trastornos urinarios pueden evolucionar rápidamente en el gato, vigilar estas orinas pero también son el comportamiento. La cistitis puede provocar: fatiga, pérdida de apetito, lamido excesivo del vientre, agresividad…

Causas de las enfermedades urinarias del gato

Existen diferentes causas de enfermedades urinarias en los gatos. Los más comunes son:

  • Piedras o cristales: se forman en la vejiga y son difíciles de eliminar. Pueden irritar las paredes e incluso bloquear completamente la eliminación de la orina. Hay varios tipos de cálculos en los gatos: los estruvitos y los oxalatos son los más comunes.
  • Cistitis idiopática: no siempre se conoce la causa, pero se sabe que el estrés es un factor importante. La orina es de calidad normal, pero el gato no puede eliminarla.
  • Cistitis bacterianas: son más raras y casi siempre son secundarias a otra enfermedad: diabetes mellitus…

Es importante señalar que se trata de lo que comúnmente se denomina enfermedades del tracto urinario inferior felino. Los riñones forman parte del mismo sistema y tienen sus propias enfermedades: la insuficiencia renal…

Gestión

Las enfermedades urinarias deben ser gestionadas lo antes posible por varias razones: para evitar el empeoramiento, pero también para evitar que se tomen malos hábitos de eliminación. Durante la consulta, el veterinario podrá realizar varios exámenes: toma de orina para un ECBU (examen cito-bacteriológico de la orina), radiografía o ecografía (visualización de cálculos), toma de sangre para asegurar el estado de salud de los riñones…

En la situación en la que su gato no orine más (anuria), el veterinario podrá instalar una sonda urinaria bajo tranquilización para aliviar al gato y hacer posible que los riñones no sufran. En algunos casos, los cálculos de la vejiga pueden eliminarse quirúrgicamente; en el caso de los cristales, puede bastar con una dieta adecuada.

En el caso de la cistitis idiopática, la gestión del estrés es esencial: identificación del problema, uso de feromonas o aceites esenciales calmantes y, en los casos más graves, ansiolíticos.

Evitar las recidivas

Esta es la clave del éxito, una vez superada la crisis, es fundamental evitar una nueva que podría resultar más grave.

Se sabe que ciertos factores favorecen los trastornos urinarios:

  • Tener sobrepeso u obesidad: el gato se mueve menos y la orina se estanca en la vejiga.
  • Falta de agua: el gato es generalmente un mal bebedor, estimúlelo ofreciéndole una fuente de agua o comida húmeda de buena calidad.
  • Alimentos de baja calidad: a menudo ricos en minerales, favorecen el desarrollo de cristales y piedras.

Por lo tanto, es importante tomar medidas preventivas en estos tres puntos para mantener las crisis a raya en la medida de lo posible.

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