Presión arterial alta en los gatos

Se cree que el 5% de los gatos adultos sanos son «hipertensos» según algunos estudios*. La hipertensión en los gatos sigue estando infravalorada, pero se convierte en un problema cuando se detectan afecciones frecuentes del gato mayor, como la insuficiencia renal crónica, una enfermedad que afecta a casi el 20% de los gatos mayores de 9 años y al 30% de los mayores de 15 años. ¿Puede medir la presión arterial de su gato de forma rutinaria antes de que sea demasiado tarde?

Esta prueba ya ha conquistado el día a día de la medicina humana, previniendo la evolución o el agravamiento de ciertas enfermedades que pueden conducir a la ceguera, a las enfermedades cardiovasculares, a las enfermedades renales o a los accidentes cerebrovasculares. ¿Puede considerarse un examen regular también para los gatos, a partir de cierta edad, para una mejor predicción de su estado de salud?

¿Cuándo envejece su gato?

El envejecimiento se refleja en algunos cambios en el funcionamiento del organismo a partir de los 7 años de edad (lo que corresponde clínicamente a un varón de 50 años). Se considera que el gato es viejo cuando alcanza los 11 o 12 años, y muy… muy viejo si supera los 15 años, lo que no es tan raro. La edad media de un gato es de unos 11 años, aunque la esperanza de vida de un gato esterilizado puede ser de hasta 15 años.

Sin embargo, según algunas encuestas, la longevidad varía mucho en función de la raza: se dice que el Birmano (o Sagrado Birmano) es la raza de gato más longeva, ya que vive aproximadamente 16 años, mientras que el Abisinio no supera los 10 años. La calidad de los cuidados geriátricos, así como la medicina preventiva para el gato que envejece, está todavía en sus inicios, pero se está convirtiendo en algo prometedor.

¿Se mide la presión arterial de forma rutinaria en los gatos?

Todavía no es un examen de rutina a diferencia de la auscultación cardíaca, la medición de la presión arterial en los gatos no es una técnica invasiva, requiere sin embargo mucha paciencia, calma y a menudo mediciones repetidas (hasta 5 a 7 veces) especialmente si un gato es vigoroso. Lo más habitual es medir la presión arterial con un doppler colocado bajo una pata, ya sea delantera o trasera, o alrededor de la base de la cola con un pequeño brazalete. En algunos casos, se pueden utilizar oscilómetros.

Sólo un registro continuo de un aumento de la presión sistólica, naturalmente entre 120 y 160 mmHg ( milímetro de mercurio ) en el gato adulto, confirmará una sospecha de hipertensión. La ISFM ha publicado directrices internacionales para la medición de la presión arterial felina ( The International Society of Feline Medicine ); si esta presión arterial supera los 180 mmHg, se convierte en un factor de riesgo que no debe descuidarse.

No hay seguimiento fiable en un gato estresado

Si su gato está demasiado estresado, es un poco rebelde o no aprecia el entorno de la clínica veterinaria, este examen probablemente no será fiable; hablamos entonces del «síndrome de la bata blanca». Por tanto, el veterinario de su gato debe convertirse en su amigo, y la tranquilidad y el bienestar de su gato deben tenerse en cuenta en cada visita. Es sin duda esta dificultad la que explica la escasa frecuencia de este examen en la rutina actual.

Cada vez se desarrollan más clínicas especializadas en gatos para facilitar este enfoque médico suave en un entorno tranquilo, sin molestias ni olores. El equipo puede cortar ligeramente el pelo para mejorar el contacto entre el aparato de medición y la piel, pero esto se hará en silencio y en una fase posterior del examen.

¿Cuándo sospechar de la hipertensión arterial?

Se recomienda la detección temprana. Lo ideal es tratar la hipertensión antes de que aparezcan signos clínicos que sugieran daños en los órganos. Con frecuencia se asocia a un cuadro clínico secundario de:

  • insuficiencia renal
  • hipertiroidismo
  • hiperaldosteronismo.

También se esconde detrás de signos aislados, que sólo el veterinario podrá detectar en consulta:

  • una pérdida de visión por sangre acumulada en el ojo
  • un desprendimiento de la retina
  • trastornos cardíacos confirmados por radiografías anómalas
  • a veces, trastornos nerviosos que modifican el comportamiento de su gato o provocan dolores como una fuerte migraña en los humanos.

En determinadas situaciones la medición de la presión arterial es un parámetro esencial de seguimiento: en la hospitalización, durante una cirugía o para el seguimiento de una gestación en gatas de riesgo.

La hipertensión es un buen indicador pronóstico, permite conocer las posibles complicaciones y el nivel de gravedad de la enfermedad subyacente.

Gestión de un gato hipertenso

Más allá del tratamiento de la enfermedad a la que se asocia la hipertensión, existen fármacos «hipotensores» adaptados, que devolverán un cierto confort de vida a su gato. Una adaptación de la dieta nutricional, a veces un poco menos salada, puede acompañar a ciertos tratamientos, incluso si la dieta no se considera responsable de la hipertensión en los gatos, en contra de ciertas ideas recibidas.

Se suele recomendar una revisión médica anual o bianual del gato a partir de los 10 años, que puede coincidir con una medición de la presión arterial, un examen del fondo de ojo y un análisis de sangre renal. Una trilogía de exámenes que nos permitirá controlar e intervenir lo antes posible sobre los trastornos que se identifican claramente con la edad, tanto en frecuencia como en gravedad. Así estarás menos «tenso» y tu compañero probablemente estará en mejor forma para vivir la vejez a tu lado.

*informe de la Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM), https://icatcare.org/sites/default/files/PDF/CEVA-BP-Booklets/ISFM%20BP%20recommendations%20French.pdf

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