Mordeduras de octodonte

En concreto, no hay ninguna posibilidad de que tu octodonte te muerda sin motivo evidente o aparente. Este roedor gregario es muy sociable. Es bastante fácil de domesticar. Sin embargo, todavía puede producirse una mordedura. Analizamos las circunstancias, los motivos y lo que hay que hacer después.

Que tu octodonte te muerda puede ocurrir. Sin embargo, este tipo de reacción es poco frecuente en este roedor, que es ante todo sociable, curioso y vivaz. De hecho, es probable que ocurra si no lo has domado correctamente, o si no lo manejas de la manera adecuada.

La doma es el primer paso para evitar una mordedura

Hay diferentes pasos para lograr la doma. Empieza por conocer el entorno de tu perro nada más llegar a tu casa, y acércate a él al cabo de unos días. Luego continúa con el conocimiento mutuo. A medida que se inicia la relación, te vas acercando a él. Lo siente. No debes apresurarlo de ninguna manera. Después de hablar con él, le acaricia, lenta y suavemente. Eres gentil y paciente. Este es un requisito previo para una convivencia amorosa. Este es el último paso antes de tomar el control.

Una vez en su mano, o en usted, su octodonte podría sentirse inseguro. Ahí también hay que tranquilizarlo, manejarlo con cuidado, con mucha destreza. Sin apresurarlo ni pellizcarlo. Un movimiento en falso y un mordisco puede ser la consecuencia.

Razones de un mordisco

A pesar de una buena domesticación, hay muchas razones por las que puede morder a su perro. En cada caso, es posible encontrar una solución. Es importante identificar las causas.

  • Tu octodonte está enfermo. Sufre y no sabe cómo demostrártelo si no es mordiéndote. Esto es una señal de advertencia para él. Es una campana que está tocando. Debes llevarlo al veterinario que será el más rápido en examinarlo para determinar su posible enfermedad.
  • Has despertado a tu roedor. Nunca debe despertarse, ya que puede estar de muy mal humor después. Un mal humor que continuará durante todo su despertar, hasta su próxima fase de sueño. Por lo tanto, deberías dejarlo en paz.
  • Lo tienes mal agarrado cuando lo manejas. Como resultado, le haces daño y no le gusta. Tienes que dejarlo o cambiar la forma de sujetarlo.
  • Su octodonte muestra miedo, ansiedad, estrés. No se siente seguro. Parece perdido en su entorno. Puede que te hayas mudado y que él haya perdido la orientación.
  • Lo molestas a cualquier hora del día. No es receptivo a las caricias, que normalmente no le molestan. Déjalo y vuelve a intentarlo más tarde.
  • Puede tratarse de un trastorno del comportamiento. En este caso, debe ponerse en contacto con un veterinario especialista en comportamiento, que será quien mejor pueda orientarle hacia una solución. En muchos casos, una simple corrección de su comportamiento en relación con su mascota es suficiente para poner las cosas en orden.

No confundas morder con mordisquear

Tu octodonte puede morderte los dedos, especialmente cuando le das de comer. Esto no es un signo de agresión. En realidad, es la impaciencia, la torpeza o el deseo de saborear los dedos, porque tienen un olor agradable. El olor de la comida que está comiendo. Esto puede ocurrir incluso cuando no le estás dando de comer, si acabas de manipular un alimento con un olor interesante para él.

Algunas enfermedades zoonóticas que deben evitarse

Una mordedura, aunque sea pequeña, debe lavarse inmediatamente con agua y jabón y desinfectarse. En los casos en que la herida sea lo suficientemente grande, no dude en poner un vendaje para detener la hemorragia.

Al hacerlo, se limita la proliferación de posibles bacterias. Porque, como en muchos roedores, la boca de tu octodonte tiene multitud de pequeñas bacterias que pueden sobreinfectar la herida causada. De hecho, si la herida le duele o se hincha, acuda inmediatamente a su médico o a urgencias.

Además, su mascota puede transmitirle involuntariamente ciertas enfermedades zoonóticas, como la salmonelosis y la yersiniosis, que provocan, entre otras cosas, fiebre, diarrea y vómitos. Estos deben ser tratados y tratados rápidamente.

En resumen

Una mordedura puede producirse rápidamente debido a un mal manejo, mal carácter, problemas de comportamiento o una enfermedad subyacente. En cualquier caso, debes haberla domado con éxito. Esto minimiza la exposición a este riesgo. Sin embargo, una mordedura debe tratarse siempre con prontitud, lavando la zona afectada, desinfectándola y vigilando cualquier enrojecimiento o dolor.

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