La poliquistosis renal en los gatos

La poliquistosis renal (PKD) es una enfermedad hereditaria común, especialmente en los persas. ¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad? ¿Se puede curar el animal? Si no es así, ¿qué cuidados hay que dar?

Diversas enfermedades conducen a la insuficiencia renal crónica. La poliquistosis renal en los gatos es una de ellas.

La poliquistosis renal: una enfermedad genética común

La poliquistosis renal es una de las enfermedades genéticas más comunes en los gatos. También conocida como PKD (poliquistosis renal), afecta a ciertas razas de gatos más que a otras, como el persa (15% de la raza en Europa, 38% en todo el mundo), el británico de pelo corto, el exótico, el Scottish Fold, el Maine Coon, el Chartreux, el Ragdoll y el Burmese Sacred.

La poliquistosis renal (PKD) en los gatos es la presencia de quistes (bolsas que contienen líquido) en los riñones del animal, que varían en tamaño y número dependiendo del individuo. Estos quistes afectan a la función del riñón y provocan una insuficiencia renal de gravedad variable a medida que se multiplican y aumentan de tamaño. En algunos casos, los quistes pueden invadir otros órganos, como el hígado, el páncreas o los pulmones.

Otra característica de esta enfermedad es su curso progresivo. El ritmo de progresión depende de varios factores, como el entorno del gato y los factores genéticos. Puede provocar la muerte a una edad relativamente joven o manifestarse a una edad avanzada con síntomas moderados.

Por último, cabe señalar que la poliquistosis renal es hereditaria, ya que un animal heterocigoto -con un gen mutado y otro no mutado- está destinado a desarrollar la enfermedad en algún momento de su vida. Además, existe un riesgo del 50% de transmitir la enfermedad a su descendencia, de ahí la importancia del cribado para evitar que los gatos afectados se reproduzcan.

Los síntomas de la poliquistosis renal felina

Los síntomas asociados a la poliquistosis renal felina no son evidentes al nacer. Por lo general, sólo se ven a partir de los 3 años de edad.

Estos son los signos clínicos clásicos de la insuficiencia renal crónica. Esto significa que el gato afectado tiende a beber y orinar en exceso (poliuria y polidipsia). El gato también puede deprimirse y perder el apetito, lo que provoca una pérdida de peso. También pueden producirse vómitos.

La ausencia de tratamiento y la importancia del cribado

Alertado por estos síntomas, el veterinario palpa los riñones. Si se encuentra un aumento de volumen y una irregularidad, se refuerza la sospecha de insuficiencia renal. Sin embargo, la confirmación de la poliquistosis renal requiere más investigación.

Los rayos X pueden no ser suficientes. Sin embargo, la ecografía abdominal puede detectar quistes en los riñones y confirmar así la presencia de PKD. Se recomienda que los gatos de razas susceptibles se sometan a una ecografía a partir del año de edad.

El cribado consiste en una prueba de ADN tomada de una muestra celular bucal. Esta prueba permite saber si el gato analizado es portador del gen deficiente y así excluirlo de la reproducción para evitar la transmisión a sus descendientes.

Lamentablemente, no existe ningún tratamiento para la poliquistosis renal en los gatos. Los cuidados del animal afectado se centran en los síntomas para conseguir la mayor esperanza y calidad de vida posibles.

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