Cuidados e higiene de una tortuga

La muerte de una mascota es siempre un momento de extrema tristeza. Los pollos no son una excepción a esta regla y su corta esperanza de vida no hace más que agravarla. La muerte de una gallina es un momento muy duro en el que probablemente no pensaste cuando trajiste tus primeras gallinas a casa. Un día se irán. A nadie le gusta hablar de ello, pero es algo que no se puede ignorar. Si tienes gallinas, probablemente te hayas encariñado con ellas, y tarde o temprano tendrás que enfrentarte a su muerte.

La vida con pollos

Puedes adoptar pollos de traspatio por varias razones. A menudo es por los huevos, la autosuficiencia o para ser responsable y acercarse a la naturaleza. Entonces, sea cual sea la motivación principal, les ponemos nombre, descubrimos que estos gallináceos son sociales, cariñosos, ingeniosos y que cada uno tiene su propia personalidad.

Los pollos se convierten entonces en una parte importante de nuestras vidas. Todas las mañanas sabemos que tenemos que ir al gallinero a dejar salir a los pollitos. Los alimentamos, pasamos tiempo con ellos y formamos un vínculo estrecho.

Incluso empiezan a ser tema de conversación, tus amigos te preguntan cómo están y hasta puedes hacer amistad con ellos, compartiendo tu pasión.

Si hay un tema sobre pollos en las redes sociales, la gente se encargará de hacértelo saber. Si tienes un amigo que está pensando en adoptar gallinas, deberías ser la primera persona a la que se lo cuente, porque tú sabes mejor que nadie lo satisfactorio que puede ser cuidar de otro ser vivo. Si tienes hijos, crecen con tus gallinas, por lo que se convierten en parte de la familia. Tus gallinas te necesitan, y tú las necesitas a ellas.

Reaccionar ante la muerte de un pollo

Puede que algunas personas no entiendan tu dolor, diciéndote que «sólo» era un pollo. Pero es normal sentirse triste. Su dolor es parte del duelo. Para ti no era «sólo» un pollo, lo conocías, tenía un nombre y era único entre todos los demás pollos del planeta. Te conoció, te aceptó, confió en ti y te amó a su manera.

No te sientas culpable, aunque te sientas responsable. Dígase a sí mismo que, por desgracia, este es el ciclo de la vida, que no importa lo mucho que se esfuerce o lo que haga, un día ella habría dejado este mundo.

Intenta, aunque sea difícil, dar un paso atrás. Recuerda que tu gallina, por mucho que haya vivido, ha vivido la mejor vida que puede vivir una gallina. Todos los días picoteaba, arañaba el suelo, se bañaba en el polvo, se relacionaba contigo y con otras gallinas y ponía todos los huevos que podía desear. Tu gallina ha podido vivir plenamente su vida y seguramente ha sido más feliz contigo de lo que hubiera sido de otra manera.

¿Cómo afrontan las gallinas la muerte de un miembro del gallinero?

Al igual que muchos animales, cuando una gallina se acerca al final de su vida tiende a buscar un lugar tranquilo lejos de las demás gallinas. A menudo las otras gallinas del gallinero la visitan, solas o en parejas. Es un momento triste y elegante, en el que las gallinas bajan la cabeza hasta quedar a la altura de la gallina moribunda. Arrullan suavemente, gesticulando lentamente, como si presentaran sus últimos respetos a su compañera gallina.

Algunos se sientan cerca, otros vuelven una y otra vez, como si lucharan por aceptar su destino, arañando el suelo delante de ellos, como si les dijera que la vida aún no ha terminado. A estas gallinas les puede resultar difícil aceptar la muerte de la otra. Una gallina de luto evita interactuar con los demás y se sienta en un rincón con las plumas infladas.

En los días siguientes a la muerte de la gallina, no es raro que sus familiares lloren la pérdida de su amiga. Cacareando desde el gallinero usando el sonido que harían si estuvieran buscando a un miembro perdido del gallinero durante un momento de libertad.

Puede ocurrir que una gallina cercana al fallecido muera repentinamente por motivos desconocidos. Es como si hubiera perdido las ganas de vivir.

Sin embargo, una vez que han hecho las paces, la mayoría de las gallinas se van y no vuelven. La gallina muere sola, como quería. Los demás han vuelto a sus ocupaciones: buscar comida, rascarse, bañarse en polvo… La vida continúa.

¿Qué hago cuando mi pollo está muerto?

Puede que quieras enterrar a tu gallina en tu jardín, pero infórmate antes, ya que no está permitido en todos los municipios. Si el suelo es arcilloso o su gallina ha muerto de una enfermedad infecciosa, tampoco está permitido. Si se permite el enterramiento, el agujero debe tener más de 50 cm de profundidad (y la gallina debe pesar menos de 10 kg).

Lee también: El nacimiento de los pollitos

También puedes enterrar a tu gallina en un cementerio de mascotas, donde tendrá una lápida y podrás ir a verla.

Otra opción es el crematorio, donde podrá conservar las cenizas o esparcirlas en un lugar que le resulte significativo.

La manipulación de los restos de tu gallina puede ser superior a tus fuerzas, en cuyo caso puedes llamar a tu veterinario, que se encargará de todo. Llevará a su gallina al crematorio o al ataúd.

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