Cómo hacer que mi perro conviva con un gato

¿Tienes un perro y estás pensando en adoptar un gato? Muchas personas parten del prejuicio de que la convivencia entre estas dos especies es complicada. Te equivocas, lo único que tienes que hacer es prepararte a ti y a tu gato para el encuentro. Descubra cómo hacer que su perro y su gato convivan con éxito.

Convivir tu perro con un gato es una misión cuyo éxito está condicionado por los inicios de su primer cara a cara. De ti depende acompañar estos momentos cruciales.

Perro y gato: animales que parecen estar separados

No te vamos a enseñar nada diciéndote que los perros y los gatos son seres muy diferentes. Hay muchas diferencias entre ellos, empezando por su lenguaje corporal.

Por ejemplo, el perro mueve la cola cuando está contento, mientras que el gato suele levantarla cuando está enfadado (o curioso, según su postura general). O el perro levanta la pata cuando quiere jugar, mientras que el gato indica el deseo de mantener a raya a otra persona. Por lo tanto, debe aprender a descifrar estos códigos, que son diferentes en cada una de estas dos especies animales, acostumbradas a convivir con el ser humano desde hace miles de años.

El comportamiento tampoco es el mismo. En general, los gatos son más independientes que los perros, aunque se sabe que algunas razas de perros están predispuestas a este rasgo.

La diferencia entre perros y gatos también es física. Obviamente, el perro tiene ventaja en este aspecto, ya que es más grande y más poderoso. A menos, por supuesto, que se trate de un Chihuahua o un Spitz contra un Maine Coon.

En cualquier caso, sería ideal que el perro y el gato se conocieran a una edad temprana para facilitar su convivencia. Sin embargo, aunque uno de ellos ya sea adulto, es posible fomentar su comprensión.

Un primer encuentro seguro

Cuando tu perro y tu gato se encuentran por primera vez, la seguridad es la clave. En primer lugar, se recomienda no dejarlos solos sin su supervisión. Supervisar la reunión sin intervenir con demasiada frecuencia. El objetivo es que estés preparado para sujetar a tu perro si crees que está amenazando al gato o viceversa.

Los animales tampoco deben sentirse confinados. Cada animal debe poder huir si siente la necesidad de hacerlo. De hecho, el perro también puede tener miedo del gato. El propietario debe ser consciente de que el miedo puede llevar a la agresión si no hay un lugar al que el animal pueda escapar.

Se puede utilizar un bozal para que el encuentro sea más seguro. Es incluso recomendable, ya que es imposible predecir la reacción del perro ante un animal desconocido, sobre todo si le sorprende por sus movimientos o gritos.

No debe obligar a su perro y a su gato a acercarse. Dales tiempo para que se acostumbren a la presencia, el olor y los gestos del otro.

Y no olvides premiar a tu perro con una golosina cuando se haya portado bien con el gato.

Prevenir el conflicto

En los días siguientes, prevenir el conflicto asegurando que sus territorios no se superpongan. En términos prácticos, esto significa evitar que el gato se mueva hacia la cesta del perro y viceversa. Ambos animales tienen un fuerte instinto territorial.

Separar sus cuencos de comida y agua. Nunca dejes que coman y beban en el mismo lugar. Es importante que la zona para comer esté bien separada. Es casi seguro que el perro se sentirá atraído por la comida del gato, ya que es de autoservicio, por lo que debes colocar la zona de comida del gato en un lugar alto donde el perro no tenga acceso. Luego, poco a poco, si ves que se llevan bien, podrás juntarlos a la hora de comer.

Dar a todos su parte de afecto y atención. No hagas que el perro o el gato se sientan excluidos por culpa del otro. Para optimizar sus posibilidades de garantizar una buena convivencia y evitar el estrés que puede causar a sus animales, puede utilizar difusores de aceites esenciales calmantes (Petscool)

Para que todas estas medidas funcionen a la perfección, la socialización tanto del perro como del gato es un requisito esencial. Deberá haber acostumbrado a su perro a conocer a otros perros y otras especies desde una edad temprana. El gato también debe ser socializado adecuadamente para que se comporte bien con todos los miembros de su nueva familia.

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