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La peritonitis infecciosa felina, también conocida como PIF, es una enfermedad temida entre los propietarios de gatos y los veterinarios. Es especialmente peligrosa porque se transmite fácilmente de un animal a otro. ¿Qué hay que saber sobre esta enfermedad? ¿Se puede tratar?

Aunque la peritonitis infecciosa felina sólo se produce en una pequeña minoría (2%) de los gatos infectados con el virus asociado, tiene consecuencias muy graves y la mayoría de las veces es mortal. Es una de las principales causas de muerte en los gatitos.

Peritonitis infecciosa felina: una enfermedad rara pero contagiosa y mortal

La peritonitis infecciosa felina está asociada a un coronavirus felino. Los coronavirus son virus de ARN con envoltura, por lo que son menos resistentes que los virus desnudos, pero siguen estando entre los más resistentes de los virus con envoltura. No son resistentes al calor elevado, a los disolventes como el éter o a los detergentes comunes.

Este virus infecta entre el 10 y el 40% de la población felina, pero sólo el 2% de los gatos infectados desarrollará la PIF.

Los felinos más jóvenes, que viven en comunidad, son los que tienen más riesgo de contraer el virus de la peritonitis infecciosa.

Hay que recordar, sin embargo, que un gato puede ser portador del virus de la PIF sin padecerlo ni desarrollar síntomas. Sin embargo, esto no impide que el gato transmita el virus a otros gatos. Una vez infectado, el gato puede eliminar el virus y quedar libre de la enfermedad o infectarse crónicamente y seguir eliminando el virus.

La transmisión del virus suele ser por la saliva y las heces. Además, es probable que una gata portadora asintomática o sana infecte a su descendencia al nacer, ya que no hay transmisión vertical (transplacentaria) de este virus. El virus de la peritonitis infecciosa felina es especialmente resistente y puede seguir siendo peligroso durante semanas, incluso al aire libre.

El coronavirus causante entra en el cuerpo a través de las amígdalas y es inicialmente de naturaleza entérica (de ahí la transmisión a través de las heces). La principal hipótesis para el desarrollo de la PIF es que el virus muta una vez en el cuerpo, cambiando su tropismo hacia el de los macrófagos monocitos, las células responsables de la inmunidad del animal.

Cuando el coronavirus responsable de la peritonitis infecciosa felina se encuentra en el cuerpo de un gato, puede permanecer en fase de incubación durante mucho tiempo (a veces durante años), así como desencadenar la enfermedad después de unos días.

Síntomas observados en los gatos que padecen peritonitis infecciosa felina

La naturaleza, la intensidad y el momento de aparición de los síntomas están condicionados por varios factores: la edad del gato, su estado de salud antes de la infección, la cepa de coronavirus… Las manifestaciones pueden ser inespecíficas, como fiebre y trastornos digestivos (emaciación y anorexia). También pueden observarse granulomas (crecimientos nodulares) en los órganos internos.

Cuando la peritonitis infecciosa felina se presenta en su forma «seca», los signos observados en el gato pueden ser diversos y afectar a diferentes órganos:

  • Los riñones, causando nefritis (inflamación de los riñones) y por lo tanto incontinencia urinaria, insuficiencia renal, poliuro-polidipsia (orinar y beber en grandes cantidades)
  • El hígado, causando hepatitis y por lo tanto ictericia (membranas mucosas amarillas).
  • Los ojos, causando uveítis.
  • El sistema nervioso, causando convulsiones.

En su forma «húmeda», la peritonitis infecciosa felina se caracteriza por un derrame (acumulación de líquido) amarillo y viscoso en el abdomen y/o el tórax. Los problemas respiratorios suelen estar asociados a ella, así como los síntomas de la forma seca.

Enfermedad que aún no puede ser tratada

El diagnóstico se realizará mediante un análisis serológico (búsqueda de anticuerpos en la sangre) así como mediante el análisis del derrame y del tejido dañado.

No existe un tratamiento realmente eficaz para la peritonitis infecciosa felina. Los procedimientos de diagnóstico disponibles actualmente pueden detectar la infección por coronavirus, pero no distinguen entre los coronavirus entéricos y los asociados a la PIF.

Por lo tanto, los cuidados del gato que padece esta enfermedad se centran principalmente en limitar el impacto en la calidad de vida. La mayoría de las veces se hace mediante un tratamiento sintomático de la inflamación, el dolor, la diarrea, etc.

Se están estudiando nuevos tratamientos antivirales en China y Estados Unidos, pero aún no están en el mercado.

La prevención de la peritonitis infecciosa felina requiere la limpieza y desinfección del entorno en el que vive el gato. Los gatos que van a las exposiciones deben ser puestos en cuarentena cuando regresan de ellas. En Francia no existe ninguna vacuna, ya que la que se comercializa en Estados Unidos no es muy eficaz.

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