7 técnicas para masajear a su gato

Aunque hagamos todo lo posible para garantizar su felicidad, la vida cotidiana de nuestros gatos no es fácil. El masaje es más preciso, más metódico y más solidario que las caricias, y les ayuda a aliviar la tensión y la fatiga. Para garantizar el éxito, es importante utilizar las técnicas adecuadas.

Los beneficios del masaje en el gato son múltiples. Nuestros amigos felinos son muy sensibles al tacto y, si se les maneja correctamente, pueden beneficiarse de muchas maneras. Los masajes mejoran su bienestar y les alivian tanto mental como físicamente.

Masajear a su gato es:

  • Pasar un momento especial con él y reforzar el vínculo
  • Permitirle relajarse, evacuar el estrés que pueda sentir, pero también relajarse usted, sobre todo gracias a los ronroneos que emite. Estos últimos son la prueba de que el masaje está bien hecho
  • Mejorar su estado después de los cuidados o incluso de la cirugía, ayudarle a recuperar una movilidad óptima trabajando sus músculos y articulaciones

Pero para que el masaje sea realmente beneficioso, sólo debe realizarse si se cumplen ciertas condiciones. La primera es que el gato ha estado acostumbrado a ser manejado por su dueño desde una edad temprana. Algunos felinos tardan más que otros en confiar y dejarse tocar. Además, es importante elegir el momento adecuado para realizar el masaje: nunca cuando el gato esté agitado u ocupado (esperar a que se calme), y al menos 2 horas después de comer.

Por último, es importante identificar las zonas del cuerpo en las que al gato le gusta que lo masajeen y aquellas en las que, por el contrario, no le gusta que lo toquen. Desde el principio hasta el final de la sesión de masaje, observe atentamente a su gato, sus reacciones, los movimientos de sus patas, para saber si aprecia las caricias o si le desagradan.

Si quieres dar un masaje a tu gato, aquí tienes algunas técnicas y consejos para hacerlo de forma eficaz.

1. Masajea la cabeza

Empieza por la parte superior de la cabeza de tu gato haciendo movimientos circulares con las palmas de las manos. De la misma manera, masajear la parte posterior de la cabeza y luego las sienes. Pase a la zona de las orejas; no son las orejas las que hay que masajear, sino las zonas de alrededor y detrás de ellas. En este caso, ya no se utilizan las palmas de las manos para masajear estas zonas, sino las yemas de los dedos. Tenga en cuenta que la presión debe ser ligera.

2. Masajear el hocico y parar

Después de masajear el cráneo, continuar con el hocico y parar. Recuerde que el tope es esa zona concreta que forma la «ruptura» entre la frente y la nariz de su gato. Empieza, por tanto, por el hocico del animal. En la parte delantera del hocico, haz ligeras fricciones que vayan de arriba a abajo, teniendo cuidado de no tocar las fosas nasales. Entonces, pasa a la parada. Repite los mismos movimientos en el hocico, asegurándote siempre de que la presión no sea demasiado fuerte.

3. Masajea el cuello

Una vez que hayas terminado de masajear el hocico y te detengas, puedes pasar al cuello y la barbilla de tu gato. Estas zonas deben ser masajeadas con los dedos de una o ambas manos. En primer lugar, masajee el cuello de su gato con movimientos circulares a un ritmo muy lento y sin presionar con fuerza. Continúe el masaje, concentrándose en la zona que va desde la barbilla hasta toda la zona bajo la mandíbula inferior.

4. Masajear los hombros y la espalda de tu gato

Masajear los hombros y la espalda de tu gato también es muy placentero y relajante. Comience con los hombros aplicando una mano a cada lado del animal. Frote con movimientos lentos y circulares. A continuación, masajea sus flancos y desciende gradualmente hacia su espalda. Concéntrese en la parte superior de la espalda, masajeando siempre en círculos. Proceda desde la parte superior (entre los hombros) hacia abajo, deteniéndose en el centro de la espalda.

5. Masaje de la parte baja de la espalda

Las siguientes zonas son un poco más delicadas que cualquiera de las anteriores, ya que muchos gatos no son fáciles de manipular. Es esencial asegurarse de que su mascota acepta y disfruta acariciando, y más aún masajeando, estas zonas, la parte baja de la espalda, el vientre y las patas. En el caso de la zona lumbar, el masaje se realiza aplicando una ligera presión con los dedos. Observa atentamente la actitud de tu gato, especialmente su cola; si se levanta, es una buena señal. Si se eleva, es una buena señal, ya que significa que está disfrutando del masaje. Si su gato está incómodo o quiere irse, no insista.

6. frotar el vientre

También en este caso, es esencial asegurarse de que el gato tolera que le manipulen el abdomen. En efecto, que te enseñe la barriga no significa que quiera que le toques ahí. Pero si este es el caso, el masaje en el vientre le aportará un verdadero bienestar. Utiliza una ligera fricción y movimientos circulares en las diferentes zonas del vientre, mientras observas sus reacciones. Observa con atención los movimientos de sus patas, ya que son buenos indicadores.

7. Masajea las almohadillas

Más que las patas, lo que quieres es masajear las almohadillas, especialmente los espacios entre ellas. Son zonas que tu mascota no puede manejar por sí misma y masajearlas le hará mucho bien. Masajear suavemente estas zonas deslizando los dedos y aplicando una presión muy suave.

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