6 consejos para que tu gato y tu perro se lleven mejor

¿Cómo mejorar la convivencia entre un gato y un perro en la misma familia?

Los gatos y los perros tienen fama de no llevarse bien. Sin embargo, en muchos hogares, caninos y felinos viven en perfecta armonía y apenas entran en conflicto. Por supuesto, la convivencia entre perros y gatos suele ser mejor si los animales se han acostumbrado a vivir juntos desde una edad temprana. Sin embargo, incluso con los adultos, es posible hacer que se toleren y, por qué no, que se hagan amigos.

Otros factores importantes son la crianza del gato y del perro, su socialización y sus respectivos rasgos de carácter. Hay que adaptarse a ellos y encontrar la forma adecuada de unirlos.

Aquí hay 6 consejos que pueden ayudarte a hacerlo.

1. Prepare a su gato para el encuentro

Una convivencia armoniosa entre gato y perro requiere la preparación de ambas partes. Cada uno debe entender que el otro no es una amenaza ni una presa a la que dar caza. En general, el gato es el que más miedo tiene cuando tiene que encontrarse con un perro, aunque hay excepciones.

Por tanto, si tienes un gato y estás a punto de introducir un perro, ayúdale a integrar la idea de que el perro no es su enemigo. Si tiene la oportunidad de presentar a su gato a otros perros antes que al suyo propio, aproveche para acostumbrarlo a la presencia de la otra especie. Acaricia a tu gato mientras observa al perro desde una distancia segura y no dudes en darle una golosina como recompensa. El objetivo es que asocie el evento con un sentimiento positivo.

2. Prepare a su perro también

El perro también debe estar preparado para encontrarse con un gato. De nuevo, el adiestramiento en positivo con recompensas suele funcionar bien.

El perro debe entender que el gato no está ahí para ser perseguido o maltratado. Como en cualquier proceso de aprendizaje, recompénsele siempre que se comporte bien con el gato. Acarícielo, háblele en tono juguetón, ofrézcale una golosina o entréguele su juguete favorito. Con trabajo, tiempo y paciencia, asociará su buen comportamiento con el gato con algo agradable.

3. Gestionar el encuentro

Acostumbrar a todos al olor de los demás. Por ejemplo, puedes presentarle a tu perro la manta de tu gato y viceversa, dándole tiempo para que la huela antes de que se encuentren.

Asegúrese también de que tanto el gato como el perro tengan la oportunidad de alejarse o incluso huir si se asustan. Obligarlos a reunirse y encerrarlos hace que sea una experiencia traumática para ambos.

Las feromonas calmantes también se pueden utilizar si sientes que tu gato está tenso en presencia del perro.

4.

Su gato debe tener un lugar elevado donde permanecer, tanto durante las presentaciones como posteriormente durante la convivencia real. Árboles para gatos, estanterías, plataformas montadas en la pared o colgadas… No importa, siempre que el felino esté seguro de que estará fuera del alcance del perro.

El objetivo es que el gato tenga un refugio alto que le sirva de lugar de escape, descanso y observación. Así, el gato tendrá tiempo suficiente para mirar al perro y darse cuenta de que, en última instancia, no supone ninguna amenaza para él.

5. Respetar los hábitos del otro y separar los recursos

Los gatos y los perros son animales territoriales. Cada uno necesita su propio espacio para descansar, comer e higienizarse (caja de arena para el gato). Por lo tanto, debe asegurarse de que ninguna de las partes invada el territorio de la otra. Separar sus recursos para que cada parte entienda que no tiene nada que temer de la otra por sus recursos.

El sueño y los juguetes también deben estar separados. Sin embargo, con el tiempo, si se llevan bien, el gato y el perro podrán dormir juntos o incluso compartir sus juguetes.

Lee también: 5 consejos para mejorar la convivencia entre tus gatos

6. Dale a cada uno su cuota de atención

Dale a cada uno la cuota de atención y ternura que tiene derecho a esperar de ti. No hagas «trampa» favoreciendo a uno u otro. Los gatos y los perros son muy sensibles a esto. Si uno de ellos siente que lo estás descuidando en beneficio del otro, esto sólo creará un clima de desconfianza hacia el otro o lo reforzará si ya existe. Trátalos por igual en términos de tiempo, juego y mimos.

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