10 señales de que su gato está enfermo

No siempre es fácil darse cuenta de que su gato no está bien. Es importante aprender a reconocer estos síntomas para poder actuar rápidamente.

Conocer los síntomas, al menos los clásicos, de las diferentes enfermedades que pueden afectar a tu gato aumentará las posibilidades de recuperación y acelerará el proceso. Cuanto antes se reconozca la enfermedad, más eficaz será la respuesta veterinaria.

He aquí 10 señales de que su gato está enfermo…

1. Piel o pelaje inusuales

El estado de la piel y el pelaje de su gato proporciona una valiosa información sobre su salud. Si nota algo inusual en el aspecto de la piel y el pelaje de su gato, debe informar a su veterinario. Por ejemplo, su gato puede tener rojeces o costras en la piel. Puede que se rasque, lo que es un signo probable de parásitos externos, especialmente pulgas. El acicalamiento frecuente y el lamido frenético, la muda o la falta de brillo del pelaje deben llamar su atención. Hay muchas explicaciones posibles para las alertas en el pelaje o la piel del gato, como: alergias, un hongo (tiña que causará lesiones en la piel) o estrés. Ojos rojos y secreción nasal

Los trastornos que afectan al tracto respiratorio superior del gato y las infecciones víricas suelen manifestarse en forma de estornudos, secreción nasal y ocular, ojos rojos… Estos síntomas suelen hacer sospechar al veterinario que su gato tiene un resfriado común o coriza (también conocida como gripe felina). Lleve a su mascota al veterinario lo antes posible para que la examine. Lo mismo ocurre con la secreción mucosa persistente o el sangrado nasal.

3. Pérdida de apetito

Un gato que se alimenta menos o se niega a comer nunca es inofensivo. A menos, por supuesto, que haya un cambio en la dieta (que debe ser gradual) o que el gato haya encontrado otra fuente de alimento fuera de casa. Hay motivos de preocupación si la pérdida de apetito persiste y se acompaña de otros síntomas, como depresión, vómitos, diarrea, cambios de comportamiento, etc. Hay muchas causas posibles, desde el estrés hasta la diabetes, la insuficiencia renal y los problemas dentales. El dolor que provocan puede impedir que su gato se alimente correctamente.

4. Vómitos

¿Su gato vomita con frecuencia? ¿Regurgita a menudo comida o incluso sangre? ¿Parece tener dificultades para tragar la comida? Estas señales deberían alertarte. Podría tratarse de un trastorno digestivo, una enfermedad renal o hepática, entre otras posibilidades. Otros casos graves de vómitos son la ingestión de un objeto extraño, un alimento tóxico o un alimento al que el gato es alérgico. Sin embargo, si su gato escupe ocasionalmente bolas de pelo o hierba, es perfectamente normal y no hay que preocuparse. Del mismo modo, es importante asegurarse de que su mascota no coma su comida demasiado rápido, ya que de lo contrario la devolverá enseguida.

5. Estreñimiento / diarrea

El más mínimo problema con las heces de tu gato debería hacerte estar más atento. Este tipo de problema suele ser el resultado de una enfermedad digestiva u otro problema de salud más grave. Una vez más, su amigo felino debe ser visto por un veterinario lo antes posible para evitar cualquier empeoramiento. La diarrea, la presencia de sangre o mucosidad en las heces, el estreñimiento, la micción infrecuente o demasiado frecuente y la dificultad para orinar son signos preocupantes. Es posible que el gato sufra un desequilibrio nutricional, que se haya tragado un cuerpo extraño o que sufra un parásito digestivo que le provoque diarrea. Las causas de los problemas digestivos son múltiples y pueden ser benignas y temporales o indicar una afección más profunda y preocupante, como un tumor en el intestino. El estreñimiento, en cambio, suele explicarse por la falta de actividad del gato o por la ingestión de demasiado pelo que obstruye su intestino. Esto ralentiza considerablemente el tránsito.

6. Bebe en exceso

Si su gato empieza a beber mucho más a menudo de lo habitual, sin que haya habido ningún cambio en su dieta, puede estar sufriendo una enfermedad. Puede tratarse de un trastorno renal, diabetes, etc. A menudo esta polidipsia se acompaña de poliuria. En otras palabras, el consumo excesivo de alcohol hace que el gato orine abundantemente. Un gato que bebe más está tratando de luchar contra una posible deshidratación, que puede ser causada por vómitos o diarrea. También se suele culpar a la insuficiencia renal. Los riñones son incapaces de eliminar los productos de desecho en la orina y pierden mucha más agua de lo normal. Por lo tanto, se ve obligado a beber más para compensar esta pérdida excesiva de agua en la orina.

7. Cojera, problemas de postura

¿Su gato cojea o cojea mucho? Puede ser un dolor temporal después de un gran esfuerzo o una pelea con otro gato. Si el problema persiste, llévalo al veterinario. Las lesiones, las fracturas y los dolores articulares pueden provocar estos síntomas. Si tarda en levantarse o en bajarse, hay que sospechar de problemas articulares. La dificultad para caminar, saltar, subir escaleras y otros ejercicios puede ser un signo de problemas óseos o articulares.

8. Síntomas de la cavidad oral

Compruebe el estado de la boca de su gato con regularidad. El enrojecimiento puede estar causado por la inflamación de las encías. La halitosis del gato (mal aliento) también es un síntoma de problemas bucales. Esto provoca malestar e incluso dolor cuando el animal intenta comer. Finalmente, el animal se niega a comer y pierde peso. No espere a que estos signos empeoren antes de buscar ayuda veterinaria. Hay muchas otras condiciones que pueden afectar a la cavidad oral del gato. La estomatitis (o gingivoestomatitis), que indica la presencia de bacterias en la boca del gato, provoca una grave inflamación y dolor y sangrado de las encías. Es importante revisar la boca de su gato con regularidad para prevenir la placa y el sarro, y los dientes rotos o flojos.

9. Comportamiento inusual

Cualquier cambio de comportamiento es una mala señal en los gatos. Generalmente, si está enfermo, tratará de aislarse. Incluso puede esconderse durante varios días. Si nota que su gato se ha vuelto más agresivo de lo habitual, si parece decaído o si sus maullidos son más intensos, es muy probable que su mascota no esté bien. Llévalo al veterinario lo antes posible.

10. Signos neurológicos

Los síntomas neurológicos más comunes son temblores, dificultad para caminar o convulsiones. Hay muchas causas posibles de estos síntomas. Puede deberse a una infección o incluso a una intoxicación o envenenamiento, especialmente si estos síntomas van acompañados de vómitos y/o fiebre. Sólo un veterinario puede determinar la causa exacta.

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